el imperdible

la piel del oso. ¡vendida!

1 Simon polar bear3 Simon polar back

No son ni los más bonitos ni los que más amigos tienen, pero depredadores y carroñeros son el objeto de atención de la artista Deborah Simon. Entre otros, hienas, búhos, coyotes y osos. “Intento mirar el animal como es en realidad, y no a través del simbolismo que se le superpone”.  Como es en realidad, y hasta por dentro. 

  4 Simon polar embroidery

Su amor por la fauna no tiene fecha. Según ella misma confiesa, desde los dibujos que hacía a los 4 años y los mucho más detallados que le sirvieron para aprobar biología en el instituto. ¿Por qué? Responde con otra pregunta: “¿Por qué amamos lo que amamos? Quizá es el misterio de intentar entender una criatura que es tan parecida pero inherentemente distinta. Quizá es una comunicación emocional entre especies. No lo sé, pero disfruto más de la visión fugaz de un animal salvaje que con la de una celebridad humana”.

Su trabajo transita en la delgada línea que conecta escultura, juguete y taxidermia. El mejor ejemplo de esta combinación de técnicas e inspiraciones es el oso: fiero amo de los bosques y tierno peluche de los críos. 

8 black bear back 7 Simon black bear

“Lo hago todo yo misma. Comienzo con bocetos y una maqueta. Después creo la pieza y hago el diseño del tejido y el pelo, que luego coso juntos, y bordo los órganos. Termino esculpiendo la cabeza y las garras y lo ensamblo todo. Me lleva al menos entre seis y nueve meses crear uno de los osos”, explica. Como materiales emplea una espuma dura similar a la que se utiliza en taxidermia, combinada con pelo artificial y lino (propios de un osito); lo único que no fabrica son los ojos, que encarga a una firma especializada. Los especímenes tienen un tamaño de alrededor de 50 centímetros de alto.

 14 Simon Grizzly head

El polar fue el primero, inexplicable, en su cabeza surgió la asociación entre el pelaje límpido y el sistema circulatorio. “Con los siguientes, tuve mucho más intención al elegir los órganos, escogiendo el sistema interno que refleja rasgos del carácter del animal. El oso negro, a pesar de ser grande y poderoso, es con frecuencia un animal  tímido y nervioso, de ahí que eligiera este sistema. El Grizzlie no es tan tímido, y muchas veces entra en conflicto con campistas y montañeros por la comida, así que el intestino parecía lo más indicado. Claro que también he tenido en cuenta el contraste de colores, así que parte de la decisión también es puramente estética”.

11 Simon grizzly

La artista no es ajena al carácter contradictorio de las piezas, sino que lo abandera. “Me gusta la diferencia extrema entre el oso inofensivo y sin garras convertido en juguete de guardería, y el peligroso depredador que brama, exhibido orgullosamente por los cazadores”. Al tiempo, reniega de la connotación de denuncia medioambiental en éstas como en otras tantas de sus esculturas, pese a que entiende que el espectador las vea desde ese prisma.

Sí, se venden, en la galería Packer Schopf de Chicago, no a precio de ganga, claro: unos 7.000 euros por cabeza. 

PK. Wild Thing, The Troggs.

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Esta entrada fue publicada en 12/01/2014 por y etiquetada con , , , .

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