el imperdible

mi perro es un gentleman

Lo puede decir cualquier amo con clase, la suficiente como para comprarle una de las pajaritas de Pepito&Co. Es el proyecto de Celia Jerez y Rubén Canales, a medias con Blondie y Pepito (el jefazo), en realidad los protagonistas de esta historia de accesorios caninos.

Santos Román

“Surgió tras adoptar a Pepito en la protectora Nueva Vida en  2011. Lo adoptamos en invierno y notábamos que tenía un problema serio con el frío: era notarlo y estar asustado, por lo que comencé a tejer jerséis a medida, ya que es un salchicha y es complicado encontrar tallas para esa raza. Al ver que gustaban, decidimos crear Pepito&Co en enero de 2012; el nombre es un homenaje a él, pero también a todos aquellos perros que consiguen una segunda oportunidad y hacen que cambie totalmente la vida de alguien”, cuenta Celia.

Santos Román

Vale, jerséis y correas, lo normal. Pero, ¿las pajaritas? “El año pasado presentamos la colección de invierno en una tienda y se nos ocurrió que Pepe, ya que es el jefazo, tenía que ir con pajarita. Le hicimos una la misma tarde de la presentación y tuvo tanto éxito que decidimos incorporarlas”. Ahora hay modelos rebosantes de color como el California que luce Blondie (ver foto de arriba), pero también con motivos marineros, calaveras mexicanas, dinosaurios, la cara de Elvis… (8 euros) a juego con collares y arneses (el conjunto, incluyendo una bolsita, 44,20 euros).

Santos Román

Al principio usaban telas japonesas y americanas, pero llegó el momento de avanzar: diseños propios y ecología. Por eso sus creaciones están cosidas con algodón 100% Ecogreen. En su web comercializan pipetas con repelente natural, galletas de manzana y zanahoria a beneficio de protectoras de animales, y también soluciones tan prácticas como el transportín Melollevo que, llegado el momento, se convierte en cama. En breve llegarán los nuevos tricotados de otoño. Las fotografías, estupendas, son de Santos Román.

 

Santos Román

PK. “Así y todo, Míster Bones era un perro. Desde la punta del rabo al final del hocico era un puro ejemplar de Canis familiaris, y cualquiera que fuese la presencia divina que pudiese albergar en su piel, era en primer lugar y fundamentalmente aquello que parecía ser. Míster Bow Wow, Monsieur Wood Woof, Don Guau Guau, Señor Chucho”. Tombuctú, Paul Auster.

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Esta entrada fue publicada en 17/09/2013 por y etiquetada con , , , .

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