el imperdible

de resina y oro

Son rodajas de lima fosilizadas -y no, no es la última memez para cobrar caro el gin tonic-.

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Es la propuesta más refrescante del catálogo de Fragmentos en venta, la vertiente comercial de un proyecto global, fruto de la reconversión forzada en la que casi todos estamos inmersos. Sus impulsoras son María, Paz y Guadalupe, tres restauradoras a las que la falta de presupuesto de las administraciones públicas dejó sin patrimonio que recuperar. Por ello decidieron abrir en 2011 Fragmentos, un taller-escuela de técnicas artísticas.

Una de sus derivadas son las piezas con resina. “Ésta, en principio, es líquida y nos permite utilizarla para hacer bloques más o menos gruesos y más o menos cargados. Una vez endurecida, se puede trabajar como si se tratase de una piedra. Se puede cortar, tallar y pulir para conseguir el acabado que nos interese”, detalla María. La decisión de encerrar objetos en este magma transparente atiende a un criterio estético, dice, pero con su lado lúdico: juguetear con elementos que a simple vista no son fáciles de identificar.

¿Adivinas que hay aquí dentro?*

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“En esta colección de resina tenemos dos vertientes. En una de ellas nos gusta jugar con cosas que están en nuestra vida cotidiana pero que, dentro de nuestros objetos, no resultan nada evidentes y hay que mirarlos desde diferentes ángulos para adivinar lo que son (por ejemplo los colgantes de botones o de viruta de lápiz). La otra, por el contrario, está formada por objetos que son absolutamente identificables, las limas y las flores. Lo que las hace especiales es que la gente suele creer que no son reales (serán de plástico, estarán imitadas de algún modo…), y sin embargo, sí que son objetos naturales, teñidos o no, y que se conservan aislados del exterior dentro de la resina”, aclara.

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Si te encaprichas de este colgante con pétalos y sal (o de ese otro con oro y azafrán), sopesa a favor de la decisión de hacerte con él que hay escasas posibilidades de que lo veas al cuello de otra persona: apenas realizan ocho o 10 unidades de cada modelo y, dadas las características de las piezas, jamás hay dos exactamente iguales. Los precios oscilan entre 18 y 31 euros.

* Habrás adivinado que lo rojo son las virutas resultantes de sacarle punta al lápiz. No te sigas devanando el seso con el otro collar: lo que hay atrapado en resina son botones, que luego cortan en filetes transversalmente a ellos.

PK. Jurassic Park, Steven Spielberg.

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Esta entrada fue publicada en 15/08/2013 por y etiquetada con , , .

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